1 de jul. 2019

PAPA ESCRIU-ESTIU





Alemania: El Santo Padre escribe a los católicos para promover una verdadera reforma

Y salir de la crisis actual

(1 julio 2019).- En una carta dirigida directamente a los católicos alemanes, el Papa Francisco anima a una verdadera reforma para salir de la crisis actual de la Iglesia alemana.
En un momento de “cambio”, que plantea “nuevas y viejas preguntas”, el Papa considera que es necesario “confrontarse” en esta carta, publicada el 29 de junio de 2019, para acompañar el camino sinodal decidido por los obispos del país. Se trata de trabajar en particular sobre el abuso sexual, el envejecimiento de las comunidades, la falta de vocaciones, el rechazo de la doctrina sexual católica y el estilo de vida de los sacerdotes.
El Papa, señala Vatican News, no ofrece soluciones prefabricadas, pero pide unidad: “Cada vez que la comunidad eclesial intentó salir sola de sus problemas confiando y focalizándose exclusivamente en sus fuerzas o en sus métodos, su inteligencia, su voluntad o prestigio, terminó por aumentar y perpetuar los males que intentaba resolver”.
En un contexto de “decaimiento de la fe (…) no sólo a nivel espiritual sino social y cultural “decadencia de la fe… no sólo a nivel espiritual, sino también a nivel social y cultural”, elogia el “sentido de corresponsabilidad” y  “generosidad” de los católicos alemanes, así como sus esfuerzos ecuménicos.
El Papa invita a dejar espacio al Espíritu Santo para fomentar “procesos que nos construyan como Pueblo de Dios más que la búsqueda de resultados inmediatos que generen consecuencias rápidas y mediáticas”.
A lo largo del texto, denuncia la tentación de “pensar que, frente a tantos problemas y carencias, la mejor respuesta sería reorganizar las cosas, hacer cambios (…) que permitan poner en orden y en sintonía la vida de la Iglesia adaptándola a la lógica presente o la de un grupo particular”.
Aboga por una “conversión pastoral” que no sufra adaptación ni tradicionalismo: la evangelización, escribe, “no es una táctica de reposicionamiento eclesial en el mundo de hoy “, ni ” la búsqueda para recuperar hábitos o prácticas que daban sentido en otro contexto cultural.”.
Para el Papa Francisco, los objetivos de una verdadera reforma están dados por las bienaventuranzas: salir al encuentro de los hermanos y hermanas de las periferias, evitando acabar encerrados en las particularidades. “Los desafíos que tenemos entre manos, las diferentes cuestiones e interrogantes a enfrentar no pueden ser ignoradas o disimuladas: han de ser asumidas pero cuidando de no quedar atrapados en ellas, perdiendo perspectiva, limitando el horizonte y fragmentando la realidad”, concluye.
02.07.19





RusiaEl Santo Padre se reúne con Vladimir Putin por tercera vez

Firma de una colaboración entre hospitales pediátricos

( 4 julio 2019).- Hoy, 4 de julio de 2019, el Papa Francisco ha recibido en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin.
El director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, ha informado sobre el encuentro a los periodistas y se ha referido al comunicado emitido por dicha oficina.
El texto del comunicado indica que “ambas partes expresaron su satisfacción por el desarrollo de las relaciones bilaterales, reforzadas posteriormente con la firma, con fecha de hoy, de un memorando de entendimiento sobre la colaboración entre el Hospital ‘Bambino Gesù’ y los hospitales pediátricos de la Federación Rusa”.
Después se trataron algunas cuestiones ”relevantes para la vida de la Iglesia Católica en Rusia”.
Por último, el Papa Francisco y Vladimir Putin conversaron sobre “la cuestión ecológica y “algunos temas de actualidad internacional, con especial referencia a Siria, Ucrania y Venezuela”.
Durante el diálogo, que duró aproximadamente una hora, no se propuso ninguna invitación a Rusia ni se habló de una posible visita del Papa al país.
Posteriormente, el Santo Padre y Putin protagonizaron un intercambio de regalos. Asimismo, el presidente ruso se reunió con el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin y el secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Paul Richard Gallagher.
El de hoy constituye el tercer encuentro entre el Papa Francisco y el dirigente ruso, tras el del 25 de noviembre de 2013 y el del 10 de junio de 2015. Este último se dedicó principalmente al conflicto en Ucrania y a la situación en el Oriente Medio. Las dos partes resaltaron “la importancia de reconstruir un clima de diálogo y que todas las partes se comprometan a implementar los acuerdos de Minsk” y manifestaron su preocupación por “la grave situación humanitaria” en el este de Ucrania.
En 2013, las conversaciones prestaron especial atención a la “búsqueda de la paz” en Oriente Medio y a la “grave situación” en Siria, sobre la que el Presidente Putin expresó su agradecimiento por la carta que el Santo Padre le dirigió en ocasión del G20 de San Petersburgo.
Vladimir Putin ha visitado el Vaticano seis veces. Además de las tres audiencias citadas con el Papa argentino, este dirigente visitó el estado pontificio en el año 2000 y en el 2003, durante el pontificado de Juan Pablo II.
En 2007, regresó y dialogó en alemán con Benedicto XVI, especialmente sobre la relación entre católicos y ortodoxos. Esta visita a Benedicto XVI permitió que las relaciones entre la Santa Sede y el país se intensificaran. Asimismo, gracias a este encuentro se procedió al buen entendimiento entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, mayoritaria en Rusia.
En 2017, Vladimir Putin, por su parte, recibió al cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, en su residencia presidencial en Sochi (Rusia). Ambos conversaron sobre temas como la situación de los cristianos en la región de Oriente Medio y África del Norte, la situación en Siria y Ucrania.
05.07.19





Oración, cercanía y sinodalidad – Francisco a los miembros del Sínodo de la Iglesia greco-católica ucraniana

Ofrecer un testimonio de esperanza cristiana”
(5 julio 2019).- Hoy, 5 de julio de 2019, en la Sala Bolonia del Palacio Apostólico Vaticano, el Papa Francisco ha recibido en audiencia a los miembros del Sínodo permanente de la Iglesia greco-católica ucraniana.
Durante su discurso, en primer lugar, el Papa se ha referido a la situación “difícil y delicada” que, desde hace más de cinco años, vive Ucrania, una nación “herida por un conflicto que muchos llaman ‘híbrido’, compuesto, como es, por acciones de guerra en las que los responsables se mimetizan; un conflicto donde los más débiles y los más pequeños pagan el precio más alto, un conflicto agravado por falsificaciones propagandistas  y manipulaciones de vario tipo, incluido el intento de involucrar el aspecto religioso”.
Francisco ha agradecido la fidelidad a Dios y al Sumo Pontífice que ha demostrado la Iglesia greco-católica ucraniana a lo largo de la historia y que, a menudo han “pagado cara”. Igualmente, el Santo Padre ha señalada que pide a Dios para que “acompañe las acciones de todos los líderes políticos para que no busquen el llamado bien partidista, que al final siempre es un interés a expensas de otros, sino el bien común, la paz”.
Asimismo, confesó que comienza las mañanas y termina las tardes de sus días encomendando “vuestra Iglesia” a la Virgen que Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk le regaló cuando dejó su cargo de obispo auxiliar en Buenos Aires.
Después, el Pontífice habló sobre el papel de la Iglesia en las situaciones de conflicto, en las que debe ofrecer testimonio “de esperanza cristiana”, que no es “una esperanza del mundo”, sino una que nunca defrauda, que no da paso al desaliento, que sabe cómo superar toda tribulación en la dulce fuerza del Espíritu” (ver Rm 5,2-5). Y añadió que “la esperanza cristiana, alimentada por la luz de Cristo, hace que la resurrección y la vida resplandezcan incluso en las noches más oscuras del mundo”, motivo por el que en los tiempos difíciles, “la prioridad para los creyentes sea unirse a Jesús, nuestra esperanza”.
Oración, cercanía y sinodalidad
Así, el Obispo de Roma animó a los presentes, como pastores, a tener como preocupación principal “la oración y la vida espiritual”, siendo esta la “primera ocupación” para ellos: “Que todos sepan y vean que en vuestra tradición sois una Iglesia que sabe hablar en términos espirituales y no mundanos (ver 1 Corintios 2:13). Porque del cielo en la tierra, necesita cada persona que se acerca a la Iglesia, no de ninguna otra cosa”.
Después de la oración viene la cercanía”, explicó Francisco: “la cercanía de los pastores a los fieles es un canal que se construye día a día y que lleva el agua viva de la esperanza. Así se construye, encuentro tras encuentro, con los sacerdotes que conocen las preocupaciones de la gente y se interesan por ellas y los fieles que, a través del cuidado que reciben, asimilan el anuncio del Evangelio que transmiten los pastores”.
Además, describió que la Iglesia es un lugar “donde la puerta está siempre abierta” y les pidió que nunca la cierren “nunca mandar a casa a los que necesitan ser escuchados” ni caer en “la tentación de vivir esclavos del reloj”.
A la oración y la cercanía, el Papa Francisco agrega la “sinodalidad”, pues “ser Iglesia es ser comunidad que camina junta. No es suficiente tener un sínodo, hay que ser sínodo”. Y ofreció tres aspectos que “reavivan” dicha sinodalidad.
El primero, es el de la escucha porque “es importante que cada uno, dentro del Sínodo se sienta escuchado” y esto significa mostrar “sensibilidad y apertura a las opiniones de los hermanos, también las de los más jóvenes, también las de quienes son considerados menos expertos”.
La segunda es la corresponsabilidad porque “no podemos ser indiferentes a los errores o descuidos de los demás sin intervenir de manera fraternal pero convencida: nuestros hermanos necesitan nuestros pensamientos, nuestro aliento, así como nuestras correcciones, porque, precisamente, estamos llamados a caminar juntos”.

El tercer aspecto tiene que ver con la participación de los laicos, “miembros de pleno derecho de la Iglesia” que “también están llamados a expresarse, a dar sugerencias”.
Por último, el Papa recordó que la sinodalidad también lleva “a ampliar horizontes, a vivir la riqueza de la propia tradición dentro de la universalidad de la Iglesia: a beneficiarse de las buenas relaciones con otros ritos, a considerar la belleza de compartir partes significativas del propio tesoro teológico y litúrgico con otras comunidades, incluso las no católicas, a tejer relaciones fructíferas con otras Iglesias particulares, así como con los dicasterios de la Curia Romana”.
Discurso del Santo Padre
¡Beatitud, querido hermano arzobispo mayor, Eminencias, Excelencias, queridos hermanos!
Ha sido mi deseo invitaros aquí en Roma para un intercambio fraterno, también con los Superiores de los Dicasterios competentes de la Curia Romana. Gracias por aceptar la invitación, es hermoso veros. Ucrania vive desde hace tiempo una situación difícil y delicada, desde hace más de cinco años herida por un conflicto que muchos llaman “híbrido”, compuesto, como es, por acciones de guerra en las que los responsables se mimetizan; un conflicto donde los más débiles y los más pequeños pagan el precio más alto, un conflicto agravado por falsificaciones propagandistas  y manipulaciones de vario tipo, incluido el intento de involucrar el aspecto religioso.
Os llevo en mi corazón y rezo por vosotros, queridos hermanos ucranianos. Y os revelo que a veces lo hago con las oraciones que recuerdo y que aprendí del obispo Stefano Chmil, entonces sacerdote salesiano; él me las enseñó cuando yo tenía 12 años, en 1949, y aprendía con él a servir la Divina Liturgia tres veces por semana. Os agradezco vuestra fidelidad al Señor y al Sucesor de Pedro, que a menudo habéis pagado cara a lo largo de la historia, y suplico al Señor que acompañe las acciones de todos los líderes políticos para que no busquen el llamado bien partidista, que al final siempre es un interés a expensas de otros, sino el bien común, la paz. Y le pido al “Dios de todo consuelo” (2 Corintios 1: 3) que conforte las almas de los que han perdido a sus seres queridos a causa de la guerra, de los que llevan sus heridas en el cuerpo y en el espíritu, de los que  han tenido que  dejar la casa y el trabajo y enfrentar el riesgo de buscar un futuro más humano en otro lugar, lejos. Sabéis que mi mirada se dirige todas las mañanas y todas las noches a la Virgen que Su Beatitud me regaló, cuando dejó Buenos Aires para asumir el oficio de arzobispo mayor que la Iglesia le había confiado. Frente a ese icono comienzo y concluyo las jornadas encomendando a la ternura de la Virgen, que es  Madre, a todos vosotros,  a vuestra Iglesia. Se puede decir que empiezo el día y lo acabo “en ucraniano” mirando a la Virgen.
El papel principal de la Iglesia, ante las complejas situaciones causadas por los conflictos, es ofrecer un testimonio de esperanza cristiana. No es una esperanza del mundo, que se basa en cosas que pasan, que vienen y van, y con frecuencia dividen, sino en la esperanza que nunca defrauda, que no da paso al desaliento, que sabe cómo superar toda tribulación en la dulce fuerza del Espíritu (ver Rm 5,2-5). La esperanza cristiana, alimentada por la luz de Cristo, hace que la resurrección y la vida resplandezcan incluso en las noches más oscuras del mundo. Por lo tanto, queridos hermanos, creo que en los tiempos difíciles, incluso más que en los de paz, la prioridad para los creyentes sea unirse a Jesús, nuestra esperanza. Se trata de renovar esa unión fundada en el Bautismo y arraigada en la fe, arraigada en la historia de nuestras comunidades, arraigada en los grandes testigos: pienso en la muchedumbre de héroes de la vida cotidiana, en esos numerosos santos de al lado que, con sencillez,  en vuestro pueblo respondieron al mal con el bien (ver Romanos 12:21). Ellos son los ejemplos a los que mirar: aquellos que en la mansedumbre de las Bienaventuranzas tuvieron el valor cristiano: el de no oponerse al malvado,  el de amar a los enemigos y orar por los perseguidores (ver Mt 5: 39.44). Ellos, en el campo violento de la historia, plantaron la cruz de Cristo. Y han dado fruto. Estos hermanos y hermanas vuestros que sufrieron persecución y martirio y que abrazados solamente al Señor Jesús, rechazaron la lógica del mundo, según la cual a la violencia se responde con la violencia, han escrito con su vida las páginas más límpidas de la fe en sus vidas: son semillas fecundas de esperanza cristiana. He leído con emoción el libro “Perseguidos por la verdad”. Detrás de esos sacerdotes, obispos, monjas, está el pueblo de Dios que lleva adelante con la fe y con la oración a todo el pueblo.
Hace unos años, el Sínodo de los Obispos de la Iglesia greco-católica ucraniana adoptó el programa pastoral titulado  La parroquia viva, lugar de encuentro con el Cristo vivo. En algunas traducciones, la expresión “parroquia viva” se ha traducido con el adjetivo “vibrante”. En efecto, el encuentro con Jesús, la vida espiritual, la oración que vibra en la belleza de vuestra liturgia transmiten esa hermosa fuerza de paz, que alivia las heridas, infunde valor pero no agresividad. Cuando, como de un pozo de agua de manantial, sacamos esta vitalidad espiritual y la transmitimos, la Iglesia se vuelve fecunda. Se vuelve  anunciadora del Evangelio de la esperanza, maestra de esa vida interior que ninguna otra institución puede ofrecer.
Por eso deseo alentaros a todos vosotros, como pastores  del Pueblo santo de Dios, a tener esta preocupación primordial en todas vuestras actividades: la oración, la vida espiritual. Es la primera tarea, no se le puede anteponer ninguna otra. Que todos sepan y vean que en vuestra tradición sois una Iglesia que sabe hablar en términos espirituales y no mundanos (vea 1 Corintios 2:13). Porque del cielo en la tierra, necesita cada persona que se acerca a la Iglesia, no de ninguna otra cosa. Que el Señor nos conceda esta gracia y haga que todos nos dediquemos  a nuestra santificación y a la de los fieles que nos han sido confiados. En la noche del conflicto que estáis atravesando, como en Getsemaní, el Señor pide a los suyos que “velen y oren”; no que se defiendan, ni mucho menos que ataquen. Pero los discípulos se durmieron en lugar de orar y al llegar Judas sacaron sus espadas. No habían orado y  habían caído en tentación, en la tentación de la mundanalidad: la debilidad violenta de la carne había prevalecido sobre la mansedumbre del espíritu. No el sueño, no la espada, no la fuga, (ver Mt 26.40.52.56), sino la oración y la entrega de sí mismo hasta el final, son las respuestas que el Señor espera de los suyos. Solo estas respuestas son cristianas, solo ellas salvan de la espiral mundana de la violencia.
La Iglesia está llamada a llevar a cabo su misión pastoral con diversos medios. Después de la oración viene la cercanía. Lo que el Señor había pedido a sus apóstoles esa noche, que permanecieran cerca de él y que velasen (ver Mc 14, 34), hoy se lo pide a sus pastores: que estén con la gente, velando al lado de los que atraviesan la noche del dolor. La cercanía de los pastores a los fieles es un canal que se construye día a día y que lleva el agua viva de la esperanza. Así se construye, encuentro tras encuentro, con los sacerdotes que conocen las preocupaciones de la gente y se interesan por ellas y los fieles que, a través del cuidado que reciben, asimilan el anuncio del Evangelio que transmiten los pastores. No lo entienden si los Pastores solamente dicen Dios; lo entienden si hacen todo lo posible por dar a Dios: dándose  a sí mismos, estando cerca, testigos del Dios de la esperanza que se hizo carne para recorrer los caminos del hombre. La Iglesia es el lugar de donde se saca la esperanza, donde la puerta está siempre abierta, donde se recibe el consuelo y el estímulo. Nunca cierres, con ninguno, sino corazón abierto; nunca ponerse a mirar el reloj, nunca mandar a casa a los que necesitan ser escuchados. Nosotros somos servidores del tiempo. Nosotros vivimos en el tiempo. Por favor, ¡no caigáis en la tentación de vivir esclavos del reloj! El tiempo, no el reloj.
El cuidado pastoral comprende, en primer lugar, la liturgia que, como ha destacado a menudo el arzobispo mayor, junto con la espiritualidad y la catequesis constituye un elemento que caracteriza la identidad de la Iglesia greco-católica ucraniana. Al mundo, ” tan a menudo aún desfigurado por el egoísmo y la avidez, la liturgia le revela el camino hacia el equilibrio del hombre nuevo ” (S. JUAN PABLO II, Carta Apostólica Orientale lumen, 11): el camino de la caridad, del amor incondicional, dentro del cual se debe encanalar  cualquier otra actividad, para que se nutra el vínculo fraternal entre las personas, dentro y fuera de la comunidad. Con este espíritu de cercanía en 2016 promoví una iniciativa humanitaria, con la que invitaba  a participar a las Iglesias de Europa a ofrecer ayuda a las personas más directamente afectadas por el conflicto. Doy nuevamente las gracias de corazón  a todos los que contribuyeron a la realización de esta colecta, tanto a nivel económico como organizativo y técnico. A esa primera iniciativa, ahora completada sustancialmente, me gustaría que siguieran otros proyectos especiales. Ya en esta reunión se podrá proporcionar alguna información. Es muy importante estar cerca de todos y ser concretos, también para evitar el peligro de que una situación grave de sufrimiento caiga en el olvido general. No se puede olvidar al hermano que sufre, cualquiera que sea la parte de donde viene. No se puede olvidar al hermano que sufre.
A la oración y la cercanía me gustaría agregar una tercera palabra, que es tan familiar para vosotros: sinodalidad. Ser Iglesia es ser comunidad que camina junta. No es suficiente tener un sínodo, hay que ser sínodo. La Iglesia necesita un intenso intercambio interno: un diálogo vivo entre los pastores y entre los pastores y los fieles. Como Iglesia católica oriental, tenéis ya una marcada expresión sinodal en vuestro ordenamiento canónico, que prevé un recurso frecuente y regular a las asambleas del Sínodo de los Obispos. Pero todos los días debemos hacer sínodo, esforzándonos por caminar juntos, no solo con los que piensan de la misma manera, -sería muy fácil- sino con todos los creyentes en Jesús.
Tres aspectos reavivan la sinodalidad. En primer lugar, la escucha: escuchar las experiencias y sugerencias de los hermanos obispos y sacerdotes. Es importante que cada uno, dentro del Sínodo se sienta escuchado. Escuchar es tanto más importante cuanto más se asciende en la jerarquía. La escucha es sensibilidad y apertura a las opiniones de los hermanos, también las de los más jóvenes, también las de quienes son considerados menos expertos. Un segundo aspecto: la corresponsabilidad. No podemos ser indiferentes a los errores o descuidos de los demás sin intervenir de manera fraternal pero convencida: nuestros hermanos necesitan nuestros pensamientos, nuestro aliento, así como nuestras correcciones, porque, precisamente, estamos llamados a caminar juntos. No se puede esconder lo que está mal y seguir adelante como si nada hubiera pasado para defender  el buen nombre propio  a toda costa: la caridad siempre debe vivirse en la verdad, en la transparencia, en esa parresia que purifica a la Iglesia y hace que camine. La sinodalidad -tercer aspecto-, también significa la participación de los laicos: como miembros de pleno derecho de la Iglesia también están llamados a expresarse, a dar sugerencias. Partícipes de la vida eclesial, no solo deben ser acogidos, sino escuchados. Y subrayo este verbo: escuchar. El que escucha, luego puede hablar bien. El que no está acostumbrado a escuchar no habla, ladra.
La sinodalidad también lleva a ampliar horizontes, a vivir la riqueza de la propia tradición dentro de la universalidad de la Iglesia: a beneficiarse de las buenas relaciones con otros ritos, a considerar la belleza de compartir partes significativas del propio tesoro teológico y litúrgico con otras comunidades, incluso las no católicas, a tejer relaciones fructíferas con otras Iglesias particulares, así como con los dicasterios de la Curia Romana. La unidad en la Iglesia será tanto más fecunda cuanto más real sean el entendimiento y la cohesión entre la Santa Sede y las Iglesias particulares. Más precisamente: cuánto más el entendimiento y la cohesión entre todos los obispos y el obispo de Roma. Esto ciertamente no debe “no debe implicar que ellas sufran una disminución en la conciencia de su propia autenticidad y originalidad” (Orientale lumen, 21), sino a plasmarla dentro de nuestra identidad católica, es decir, universal. Como universal, está en peligro y puede erosionarse por el apego a particularismos de diversos tipos: particularismos eclesiales, particularismos nacionalistas,  particularismos políticos.
Queridos hermanos, estos dos días de reunión, que tanto deseaba, sean momentos fuertes de intercambio, de escucha recíproca, de diálogo libre, siempre animado por la búsqueda del bien, en el espíritu del Evangelio. Que nos ayuden a caminar mejor juntos. Se trata, de alguna manera, de una especie de Sínodo dedicado a los temas más importantes para la Iglesia greco-católica ucraniana en este período, agravado por el conflicto militar todavía en curso y caracterizado por una serie de procesos políticos y eclesiales mucho más amplios de los que atañen a nuestra Iglesia católica. Pero os pido este espíritu, este discernimiento sobre el que verificarse: oración y  vida espiritual en primer lugar; luego, cercanía, sobre todo con los que sufren; después, sinodalidad, camino juntos, camino abierto, paso a paso, con mansedumbre y docilidad. Os doy las gracias, os acompaño en este camino y os pido, por favor, que me recordéis en vuestras oraciones. Gracias.
06.07.19



Ángelus: “La misión de proclamar a todos que Dios nos ama”

Palabras del Papa antes de la oración mariana

(7 julio 2019).- En este 14º domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco desde la ventana del estudio del palacio Apostólico Vaticano, se dirige a loa peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro para recitar el Ángelus.
Palabras del Papa antes del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
La página del Evangelio de hoy (cf. Lc 10,1-12.17-20) presenta a Jesús que envía en misión setenta y dos discípulos, además de los doce apóstoles. El número setenta y dos probablemente indica todas las naciones. De hecho, en el libro del Génesis se mencionan setenta y dos naciones diferentes (cf. 10,1-).32). Así pues, este envío prefigura la misión de la Iglesia de proclamar el Evangelio a todos las naciones. A estos discípulos de Jesús les dice: “La mies es abundante, pero hay pocos obreros. Rueguen pues, al”¡Señor de la mies que envíe obreros a su mies!” (v. 2).
Esta petición de Jesús es siempre válida. Debemos rezar siempre al “dueño de la mies, es decir, al Dios Padre, para que envíe obreros a trabajar en su campo, que es el mundo. Y cada uno de nosotros debe hacerlo con el corazón abierto, con una actitud misionera; nuestra oración no debe limitarse sólo a nuestras necesidades, a nuestras carencias: una oración que es verdaderamente cristiana es también así si tiene una dimensión universal.
Al enviar a los setenta y dos discípulos, Jesús les da instrucciones precisas, que expresan las características de la misión. La primera -ya lo hemos visto-: oren; la segunda: vayan; y después: no lleven una bolsa o una alforja…; digan: “Paz a esta casa”….quédense en esa casa….no vayan de una casa a otra; curen a los enfermos y díganles: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”; y, si no los acogen, salgan a las plazas y despídanse (ver vv. 2-10). Estos imperativos muestran que la la misión se basa en la oración; que es itinerante, no está detenida, es itinerante; que requiere desapego y pobreza; que lleva paz y sanación signos de la cercanía del Reino de Dios; que no es proselitismo sino anuncio y testimonio  y que también requiere la franqueza y la libertad evangélica para irse, subrayando la responsabilidad de haber rechazado el mensaje de la salvación, pero sin condenas ni maldiciones.
Si se vive en estos términos, la misión de la Iglesia se caracterizará por la alegría. Y como termina este pasaje: “Los setenta y dos regresaron llenos de alegría” (v. 17). No se trata de una alegría efímero, que brota del éxito de la misión; al contrario, es una alegría enraizada en la Promesa que -dice Jesús- “sus nombres están escritos en el cielo” (v. 20). Con esta expresión se refiere a la alegría interior e indestructible que surge de la conciencia de haber sido llamado por Dios a seguir a su Hijo. Es decir, la alegría de ser sus discípulos. Hoy por ejemplo: Cada uno de nosotros aquí en la plaza, puede pensar en el nombre que recibió el día de su bautismo: ese nombre está “escrito en los cielos”, en el corazón de Dios Padre. Y es la alegría de este don la que hace de cada discípulo un misionero, uno que camina en compañía del Señor Jesús, que aprende de Él a gastarse sin reservas por los demás, libre de sí mismo y de sus propias posesiones.
Invoquemos juntos la protección maternal de María Santísima, para que ella sostenga en todo lugar, la misión de los discípulos de Cristo; la misión de proclamar a todos que Dios nos ama, nos quiere salvar, y nos llama a ser parte de su Reino.
Llamada del Papa en el Ángelus
(7 julio 2019).- “La comunidad internacional no puede tolerar actos tan graves”, dijo el Papa Françisco, refiriéndose al ataque aéreo del 3 de julio de 2019 contra un campo de detención de migrantes en Libia, donde murieron 53 personas.
Durante el Ángelus del 7 de julio, que presidió en la Plaza de San Pedro, el Papa nos invitó a rezar “por los pobres desamparados que fueron asesinados o heridos”. “Ruego por las víctimas -añadió- para que el Dios de la paz acoja a los difuntos y apoye a los heridos”.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el centro alberga a unos 300 inmigrantes en un hangar en los suburbios de Trípoli.
Y el Papa desea “que los corredores humanitarios para los migrantes más necesitados se organicen de manera amplia y concertada”.
También recordó “todas las víctimas de las recientes masacres en Afganistán, Malí, Burkina Faso y Níger”.
07.07.19





 Papa Francisco: Los migrantes, “símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada”
VI Aniversario de su visita a Lampedusa

(8 julio Papa Francisco2019).- El Papa Francisco ha subrayado que los migrantes son, antes que nada, personas: “¡No se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias! ‘No se trata sólo de migrantes’, en el doble sentido de que los migrantes son antes que nada seres humanos, y que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada”.
Hoy, 8 de julio de 2019, en el VI aniversario de su visita a Lampedusa, el Papa Francisco ha celebrado una Misa por los migrantes a las 11 horas, en la basílica de San Pedro.
En esta celebración eucarística han participado alrededor de 250 personas entre migrantes, refugiados y aquellos que se han comprometido para salvar sus vidas.
Los asistentes han sido invitados por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, al cual el Santo Padre ha confiado la preparación del evento.
Tal y como señaló el director ad interimde la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, esta Eucaristía no ha contado con la presencia de periodistas ente el deseo del Papa de que la celebración fuera “lo más posible un momento de recogimiento, en recuerdo de todos los que han perdido la vida escapando de la guerra y la miseria y para alentar a aquellos que, cada día, se esfuerzan en sostener, acompañar y acoger a migrantes y refugiados”.
Durante la homilía, el Papa ha insistido en que debemos ser nosotros los que atendamos a los “últimos” en nuestra sociedad, a los más débiles y vulnerables, a los excluidos: “En el espíritu de las Bienaventuranzas, estamos llamados a consolarlas en sus aflicciones y a ofrecerles misericordia; a saciar su hambre y sed de justicia; a que sientan la paternidad premurosa de Dios; a mostrarles el camino al Reino de los Cielos”, expresó.
Y agregó que esto último constituye una responsabilidad de la que ninguno debe estar exento “si queremos llevar a cabo la misión de salvación y liberación a la que el mismo Señor nos ha llamado a colaborar”.
La celebración ha estado acompañada por los cantos de un coro y las peticiones han sido realizadas por cuatro personas en francés, italiano, español, e inglés.
Un grupo de la Sección de Migrantes y Refugiados, personas migrantes que han llegado a Italia, han llevado las ofrendas hasta el altar para el sacrificio eucarístico.
Al final de la Misa, el Papa ha entonado, frente al cuadro de la Virgen situado detrás del altar y junto a todos los presentes la Salve en latín. Después, ha saludado personalmente a los asistentes, entre los que habían algunos niños.
La tragedia de Lampedusa
Lampedusa es una isla de Italia situada entre Europa y África que en los últimos años, por su situación geográfica, se ha convertido en un lugar de acogida de migrantes y refugiados procedentes de África, Oriente Medio y Asia.
En este municipio se encuentra un centro de recepción de estas personas que funciona desde el año 1998 como un espacio para dar asilo a aquellos que escapan de las guerras, los conflictos y la pobreza y que ha albergado a numerosos migrantes a lo largo de estos dos decenios.
El 3 de octubre de 2013 tuvo lugar una gran tragedia en Lampedusa. Una barcaza que había partido del norte de África en dirección a las costas europeas se hundió con al menos 518 inmigrantes procedentes de Somalia y Eritrea. El desafortunado suceso dejó 366 muertos, 155 supervivientes y un número indeterminado de desaparecidos, según indicó el diario ABC.
Con respecto a esta desgracia, Francisco declaró que sentía dolor y vergüenza: “Al hablar de paz, hablando de la inhumana crisis económica mundial, que es un síntoma grave de la falta de respeto hacia el hombre, non puedo dejar de recordar con gran dolor las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio hoy en el mar de Lampedusa. ¡Me viene en mente la palabra vergüenza! ¡Es una vergüenza!”.
El 8 de julio de 2013, el Papa Francisco viajó a Lampedusa, donde celebró una misa, arrojó una corona de flores al mar y rezó por los numerosos migrantes muertos en las travesías.
08.07.19



Coro de la Capilla SixtinaEl Papa retira al maestro director Massimo Palombella

El obispo está a disposición de la Congregación Salesiana


( 10 julio 2019).- Mons. Massimo Palombella, ha finalizado recientemente su servicio como Maestro director de la Capilla Musical Pontificia, ha confirmado la Oficina de Prensa del Vaticano, este miércoles, 10 de julio de 2019.
El Santo Padre ha aceptado la solicitud del Maestro para dejar su encargo. La decisión se ha tomado tras haber recogido el parecer concorde de la Congregación de los Salesianos de Don Bosco, a la que el obispo pertenecía, y de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
El prelado salesiano fue investigado por la fiscalía del Vaticano, junto con el administrador del Coro, Michelangelo Nardella, por presuntos delitos apropiación de fondos, caso abierto meses antes del otoño de 2018. Concretamente, la prensa italiana indicó que el presunto delito tuvo su inicio con la “apertura de una cuenta bancaria” (en un banco italiano) en la que tenían firma tanto Nardella como Palombella, y por la que “circulaba dinero procedente de conciertos del Coro de la Capilla Sixtina”, que utilizaban para gastos personales. Esto supone un delito grave de “apropiación de fondos públicos”, así como en todos los países.
Nuevo ministerio para Palombella
El obispo está ahora a disposición de la Congregación Salesiana para el nuevo ministerio que le será encomendado. El ex director del Coro fue nombrado por Benedicto XVI en 2010 y confirmado por el Papa Francisco en 2015.
En la investigación dirigida por un “visitante apostólico” el pasado año, sobre la gestión del director administrativo de la Capilla Musical Pontifica Sixtina, Michelangelo Nardella, resultó suspendido de sus funciones el pasado mes de junio por “irregularidad de gestión”: haber utilizado frases de un mensaje antiguo del Papa Francisco para promocionar un concierto, señaló el diario español ABC.
El coro más antiguo del mundo 
El coro de la Capilla Sixtina es el más antiguo del mundo: En 1470 la Basílica Romana tenía más capillas musicales. El Papa Sixto IV en 1471 creó el “Colegio de los Capellanes Cantores”, el primer núcleo de la Capilla Sixtina o Capilla Musical Pontificia.
En la actualidad, hay una veintena de cantores adultos, profesionales, dependientes vaticanos, y cerca de 35 chicos, conocidos como los “Pueri Cantores”, quienes integran la sección de voces blancas.
La actividad de la Capilla Musical Sixtina no se agota en la participación en las celebraciones litúrgicas del Papa. Tiene también una intensa actividad de conciertos en Italia y fuera de ese país. En los últimos diez años, han hecho giras por Japón, Hungría, Malta, España, Croacia, Albania, Alemania, Montenegro.
El último “gran concierto internacional” del Coro de la Capilla Sixtina –apunta ABC– tuvo lugar el pasado mes de mayo en el Metropolitan Museum de Nueva York, en el marco de una exposición de moda que incluía gran número de antiguos ornamentos litúrgicos.
11.07.19




Ángelus: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso”

Palabras del papa antes del Ángelus

(14 julio 2019).- Desde la ventana de su despacho que da a la Plaza san Pedro, el Papa Francisco se ha dirigido a los fieles y peregrinos reunidos en este XV Domingo del Tiempo Ordinario para rezar el Ángelus.
Palabras del Papa antes del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy el Evangelio presenta la famosa parábola del “buen samaritano” (cf. Lc 10,25-37).
Interrogado por un doctor de la ley sobre lo que es necesario para heredar la vida eterna, Jesús le invita a encontrar la respuesta en las Escrituras: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”  (v. 27). Había sin embargo, diferentes interpretaciones de quién debe entenderse como “prójimo”. De hecho el hombre sigue preguntando, “¿Quién es mi próximo?” (v. 29). En este punto Jesús responde la parábola, esta hermosa parábola: Os invito a todos a llevar el Evangelio hoy, el Evangelio de Lucas, capítulo diez, versículo 25. Es una de las parábolas más bellas del Evangelio. Y esta parábola se ha convertido en un paradigma de la vida cristiana. Se ha convertido en el modelo de cómo debe actuar un cristiano. Gracias al evangelista Lucas, tenemos este tesoro.
El protagonista de la breve narración es un samaritano que a lo largo del camino encuentra a un hombre robado y golpeado por ladrones y se ocupa de él. Sabemos que los judíos trataban a los samaritanos con desprecio, considerándolos extraños al pueblo elegido. Por lo tanto, no es una coincidencia que Jesús escogiera precisamente a un samaritano como el personaje positivo de la parábola. De esta manera quiere vencer el prejuicio, mostrando que incluso un extraño, incluso uno que no conoce al verdadero Dios, y no asiste a su templo, es capaz de comportarse de acuerdo a su voluntad, sintiendo compasión por su hermano necesitado y socorriéndolo con todos los medios a su alcance.
Antes que el samaritano, un sacerdote y un levita ya habían pasado por ese mismo camino, es decir, personas dedicadas a la adoración de Dios. Sin embargo, al ver al pobre hombre en el suelo, habían pasado de largo sin detenerse, probablemente para no contaminarse con su sangre. Habían antepuesto  una regla humana ligada al culto para no contaminarse con la sangre, una regla humana ligada al culto, ligada al gran mandamiento de Dios, que quiere sobre todo la misericordia.
Jesús, por lo tanto, propone como modelo al samaritano, era el único que no tenía fe. También pensamos en un montón de gente que conocemos, quizás agnósticos, pero que hacen el bien. Jesús escoge cómo modelo uno que no era un hombre de fe. Y este hombre, amando a su hermano como a sí mismo, muestra que ama a Dios con todo su corazón y con todas sus fuerzas y  – ¡al Dios que no conocía! -…y  expresa al mismo tiempo la verdadera religiosidad y la plena humanidad.
Después de contar esta bella parábola, Jesús se volvió una vez más hacia el doctor que le había preguntado: “¿Quién es mi prójimo?. Y le dice: “¿Cuál de estos tres te parece que ha sido un prójimo del que cayó en manos de ladrones?” (v. 36). De esta manera, invierte la pregunta de su interlocutor, y también la lógica de todos nosotros. Nos hace entender que no somos nosotros los que, sobre la base de nuestros criterios, definimos quién es el prójimo y quién no, sino es la persona necesitada que debe ser capaz de reconocer quién es su prójimo, es decir, “quién tuvo compasión de él.” (v. 37). Ser capaz de tener compasión: esta es la clave. Esta es la clave nuestra. Si no sientes compasión frente a una persona necesitada, si tu corazón no se conmueve, significa que algo anda mal. Estemos todos atentos. No nos dejamos llevar por la insensibilidad egoísta. La capacidad de compasión se ha convertido en la piedra de comparación del cristiano, más bien, de la enseñanza de Jesús. Jesús mismo es la compasión del Padre por nosotros. Si vas por la calle y ves a un vagabundo tirado allí y pasas sin mirarlo o piensas: “Está bajo el efecto del vino. Es un borracho,” pregúntate a ti mismo no si ese hombre está borracho, sino si tu corazón no se ha endurecido, si tu corazón no se ha convertido en hielo. Esta conclusión de Jesús indica que la misericordia hacia una vida humana en estado de necesidad es el verdadero rostro del amor. Así se llega a ser el verdadero discípulo de Jesús y se manifiesta el rostro del Padre: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). Y Dios, nuestro Padre, es misericordioso, porque tiene compasión; es capaz de tener esta compasión, de acercarse a nuestro dolor, a nuestro pecado, a nuestros vicios y a nuestras miserias.
Que la Virgen María nos ayude a comprender y sobre todo a vivir cada vez más el vínculo inseparable que hay entre el amor a Dios nuestro Padre y el amor concreto y generoso por nuestro hermanos, y que nos de la gracia de tener y de crecer en la compasión.
15.07.19




La promesa del Papa Francisco a la Virgen del Carmen

Artículo de ‘Desde la fe’


(16 julio 2019).- Hace más de 28 años que el Papa Francisco no ve la televisión. El 16 de julio de 1990 hizo esa promesa a Dios y la ha cumplido a cabalidad.
¿Por qué tomó esa decisión? En una entrevista publicada en 2015 por el periódico argentino La Voz del Pueblo, aseguró que es una promesa que le hizo a la Virgen del Carmen en la noche del 15 de julio de 1990.
Posteriormente, entrevistado por el diario El País, abundó en este tema. “Yo no veo televisión simplemente porque en un momento sentí que Dios me pidió eso”.
Y eso que a mí el cine me gustaba mucho y había estudiado bastante cine, sobre todo el de la posguerra italiano, el realismo italiano, y el polaco Wajda, Kurosawa, algunos franceses”.
El Papa Francisco aseguró, no obstante, que esta decisión no ha significado para él estar incomunicado.
No ver la televisión fue una opción personal, nada más. Pero la comunicación es divina. Dios se comunica. Dios se comunicó con nosotros a través de la historia. Dios no quedó aislado. Es un Dios que se comunica, y nos habló, y nos acompañó, y nos retó, y nos hizo cambiar de ruta, y nos sigue acompañando”.
En una entrevista anterior, concedida al mismo diario argentino, afirmó que esta promesa implica también dejar de ver los partidos del equipo de fútbol San Lorenzo de Almagro, del que es fanático de toda la vida.
Hay un guardia suizo que todas las semanas me deja los resultados y cómo va en la tabla”, reconoció el Pontífice.
17.07.19



Francia: El Papa expresa su cercanía a la madre de Vincent Lambert

Con una llamada telefónica personal


(19 julio 2019).- El Pontífice expresó su cercanía a la madre de Vincent Lambert, después de la muerte del francés de 42 años el 11 de julio de 2019, en el Hospital Universitario de Reims, Francia. La alimentación e hidratación de este paciente, que se encuentra en una batalla legal desde 2008, se interrumpió el 3 de julio.
El Papa Francisco se puso en contacto con su madre, Viviane Lambert, por teléfono, confirmó al director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, según informa Vatican News. En una entrevista con Lifesitenews, la madre de Vincent confió que había recibido un mensaje “conmovedor” y “personal” del Papa, en italiano, en su teléfono móvil, a través del cardenal Philippe Barbarin.
Tetrapléjico, en un estado de conciencia mínima desde un accidente de tráfico, Vincent Lambert había estado en el punto de mira durante años. Ya en abril de 2013, el equipo médico de su caso había decidido dejar de alimentarlo e hidratarlo, decisión que fue revocada por un tribunal porque no se había consultado a algunos de sus familiares. De nuevo en agosto de 2018, el Hospital Universitario de Reims decidió suspender la alimentación y la hidratación, con la oposición de los padres de Vincent Lambert. A finales de abril de 2019, el Consejo de Estado validó la interrupción de la atención, sentencia que fue revocada por el Tribunal de Apelación y confirmada por el Tribunal de Casación.
El Papa se ha pronunciado sobre este asunto en varias ocasiones. El día de su muerte, publicó un tweet: “Que Dios Padre acoja a Vincent Lambert en sus brazos. No construyamos una civilización que elimine a aquellos cuyas vidas ya no consideramos dignas de ser vividas: toda vida tiene valor, siempre”.
El día anterior, sin nombrarlo, también pidió: “Recemos por los enfermos abandonados y dejémoslos morir. Una sociedad es humana si protege la vida, toda vida, desde su comienzo hasta su fin natural, sin elegir quién es digno o indigno de vivir. Que los médicos sirven a la vida, que no la reprimen”.
El año anterior, Vincent Lambert fue protagonista de dos llamamientos del Santo Padre -con el niño británico Alfie Evans- en el Regina Coeli el 15 de abril de 2018: “Roguemos para que cada paciente sea siempre respetado en dignidad y atendido de manera adecuada a su condición, con la contribución constante de los miembros de la familia, de los médicos y de otros trabajadores de la salud”; y en la audiencia general del 18 de abril de 2018: “Me gustaría repetir y confirmar con firmeza que el único maestro de la vida, desde el principio hasta el fin natural, es Dios. Y nuestro deber, nuestro deber, es hacer todo lo posible para proteger la vida”.
20.07.19




Siria: El Papa pide al presidente al-Assad que “haga todo lo posible” para detener la catástrofe humanitaria

Carta entregada por una delegación vaticana

( 22 julio 2019).- El Papa Francisco ha enviado una carta al presidente de Siria, Bashar Hafez al-Assad, expresando su “profunda preocupación” por la situación humanitaria en el país, con especial referencia a las “dramáticas condiciones de la población civil en Idlib”, ha indicado Matteo Bruni, nuevo director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en la mañana del lunes, 22 de julio de 2019, día que comienza su mandato.
Esta mañana en Damasco, han entregado la misiva al mandatario sirio el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, acompañado por el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria, y por el subsecretario de dicho Dicasterio, el padre Nicola Riccardi.
Reanudación del diálogo
La protección de la vida de los civiles, la detención de la catástrofe humanitaria en la región de Idlib, iniciativas concretas para el regreso seguro de los desplazados, la liberación de los detenidos y el acceso de las familias a la información sobre sus seres queridos, así como las condiciones de humanidad para los detenidos políticos son las propuestas del Papa Francisco al presidente de Siria, en esta carta. Asimismo, el Papa llama de nuevo a la reanudación del diálogo y la negociación con la participación de la comunidad internacional.
El Pontífice renueva su llamamiento “para que sea protegida la vida de los civiles y sean preservadas las principales infraestructuras, como escuelas, hospitales y centros de salud. Realmente lo que está ocurriendo es inhumano y no se puede aceptar”, son las palabras del secretario de Estado del Vaticano, Mons. Pietro Parolin, en una entrevista realizada por Andrea Tornielli, director editorial de los medios de comunicación del Vaticano.
El Santo Padre pide al presidente al-Assad que “haga todo lo posible para detener esta catástrofe humanitaria, por la salvaguardia de la población indefensa, en particular de los más débiles, en el respeto del Derecho Humanitario Internacional”, explica el cardenal Parolin.
1,3 millones de desplazados
En esta zona viven más de 3 millones de personas, de las cuales 1,3 millones son desplazados internos, obligados por el largo conflicto en Siria a encontrar refugio precisamente en aquella zona que había sido declarada desmilitarizada el año pasado, explica el secretario de Estado del Vaticano. La reciente ofensiva militar se sumó a las ya extremas condiciones de vida que tuvieron que soportar en los campamentos, obligando a muchos de ellos a huir.
El Papa sigue con aprensión y gran dolor el dramático destino de la población civil, especialmente de los niños que están involucrados en los sangrientos combates”, señala Mons. Parolin. Desafortunadamente la guerra continúa, no se ha detenido, los bombardeos continúan, varias instalaciones de salud han sido destruidas en esa zona, mientras que muchas otras han tenido que suspender sus actividades total o parcialmente.
Preocupación “humanitaria”
Según indica el cardenal Pietro Parolin, la iniciativa del Papa no es política, sino “humanitaria”: El Papa “sigue rezando para que Siria pueda recuperar un clima de fraternidad después de estos largos años de guerra, y para que la reconciliación prevalezca sobre la división y el odio”.
En su carta, el Santo Padre utiliza tres veces la palabra “reconciliación”: este es su objetivo, por el bien de ese país y de su población indefensa. El Papa anima al presidente Bashar al-Assad a hacer gestos significativos en este proceso de reconciliación tan urgente y da ejemplos concretos: cita, por ejemplo, las condiciones para el regreso seguro de los exiliados y desplazados internos y para todos aquellos que quieran volver al país después de haber sido obligados a abandonarlo. También menciona la liberación de los detenidos y el acceso de las familias a la información sobre sus seres queridos”.
Presos políticos
El Papa está “particularmente preocupado por la situación de los presos políticos”, comenta el cardenal Parolin, “a quienes –dice el Santo Padre– no se pueden negar condiciones de humanidad”. Según un informe de la Independent International Commission of Inquiry on the Syrian Arab Republic, habría decenas de miles de personas detenidas arbitrariamente. “A veces, en prisiones no oficiales y en lugares desconocidos, serían sometidas diversas formas de tortura sin tener ninguna asistencia legal ni contacto con sus familias. El informe señala que, lamentablemente, muchos de ellos mueren en prisión, mientras que otros son ejecutados sumariamente”, aclara Mons. Parolin.
23.07.19




Ángelus: Lo que pedimos en el “Padre Nuestro” ya se ha cumplido

Palabras del Papa antes de la oración mariana

28 julio 2018).- En este domingo XVII del tiempo ordinario el Papa Francisco reza el Ángelus desde la ventana del despacho del Palacio Apostólico, ante los peregrinos y visitantes reunidos en la plaza de San Pedro.
He aquí la novedad de la oración cristiana! subrayó. Es un diálogo entre personas que se aman, un diálogo basado en la confianza, apoyado por la escucha y abierto al compromiso solidario. Es un diálogo del Hijo al Padre, un diálogo entre hijos y Padre, esta es la oración cristiana.
Palabras del Papa Francisco antes de la oración del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En la página del Evangelio de hoy (cf. Lc 11, 1-13), san Lucas cuenta las circunstancias en las que Jesús enseña el “Padre Nuestro” a sus discípulos. Ellos ya saben rezar, recitando las fórmulas de la tradición judía, pero también desean ellos poder vivir la misma “calidad” de la oración de Jesús porque ellos pueden ver que la oración es una dimensión esencial en la vida de su Maestro, de hecho cada acción importante de Él se caracteriza por pausas prolongadas de oración. Además, siguen siendo fascinados porque ven que Jesús no reza como otros maestros de la época, sino que su oración es un vínculo íntimo con el Padre, hasta el punto de que desean participar en estos momentos de unión con Dios, para saborear plenamente su dulzura.
Así que, un día, esperan a que Jesús termine su oración, en un lugar apartado, y luego le piden: “Señor, enséñanos a orar” (v. 1). Respondiendo a la pregunta explícita de los discípulos, Jesús no da una definición abstracta de la oración, ni enseña una técnica efectiva para orar y “obtener” algo. En cambio, invita a sus seguidores a experimentar la oración, colocándolos directamente en comunicación con el Padre, despertando en ellos la nostalgia de una relación  personal con Él, con Dios, con el Padre. He aquí la novedad de la oración cristiana! Es un diálogo entre personas que se aman, un diálogo basado en la confianza, apoyado por la escucha y abierto al compromiso solidario. Es un diálogo del Hijo al Padre, un diálogo entre hijos y Padre, esta es la oración cristiana.
Por eso les entrega la oración del “Padre Nuestro”, que es quizás uno de los dones más precioso que nos ha dejado el divino Maestro en su misión terrenal. Después de habernos revelado su misterio de Hijo y hermano, con esta oración Jesús nos hace penetrar en la paternidad de Dios; quiero subrayar esto: cuando Jesús nos enseña que el Padrenuestro nos hace entrar en la paternidad de Dios y nos muestra el modo para entrar en el diálogo orante y directo con Él a través del camino de la confianza filial. Es un diálogo entre el papá y su hijo, de hijo con el papá.
Lo que pedimos en el “Padre Nuestro” ya se ha cumplido y nos ha sido dado en el Hijo unigénito: la santificación del Nombre, la venida del Reino, el don del pan, el perdón y la liberación del mal. Cuando pedimos, abrimos nuestras manos para recibir. Recibimos los dones que el Padre nos ha hecho ver en el Hijo. La oración que el Señor nos ha enseñado es la síntesis de cada oración y nosotros la dirigimos al Padre siempre en comunión con nuestros hermanos.
A veces sucede que en la oración hay distracciones pero muchas veces sentimos como las ganas de detenernos en la primera palabra: “Padre” y sentir esa paternidad en el corazón.
A continuación, Jesús cuenta la parábola del amigo inoportuno y nos invita a insistir en la oración y me viene a la mente aquello que hacen los niños, entre los tres, tres años y medio, empiezan a preguntar cosas, cosas que no entienden. En mi tierra se llama “la edad del por qué”, creo que aquí también se dice así y los niños comienzan a mirar a sus padres, al papá y le dicen: “Papá, ¿por qué?, ¿por qué?” Piden explicaciones. Seamos cuidadosos: cuando el papá empieza a explicar ese “por qué”, ellos vienen con otra pregunta sin escuchar la explicación completa. ¿Qué es lo que pasa? Sucede que los niños se sienten inseguros acerca de tantas cosas que empiezan a entender por la mitad. Sólo quieren atraer sobre él, la mirada del papá y por eso preguntan: “¿Por qué, por qué, por qué?” Nosotros, en la oración del Padrenuestro, si nos detenemos en la primera palabra, Padre, haremos lo mismo que hacíamos cuando éramos pequeños, atraeremos la mirada del padre sobre nosotros diremos: “Padre, Padre”, también podemos decirle: “¿Por qué?. Y Él nos mirará.
Pidamos a María, la mujer orante, que nos ayude a orar al Padre en unión con Jesús para vivir el Evangelio, guiados por el Espíritu Santo.
29.07.19



El Papa Francisco recibe a un grupo de peregrinos de Papúa Nueva Guinea

En la Casa Santa Marta

(30 julio 2019).- Esta mañana el Papa Francisco recibió a una peregrinación de fieles de Papúa Nueva Guinea en la Casa Santa Marta.
Así ha informado hoy, 30 de julio de 2019, la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Esta peregrinación, llegada desde Oceanía, estaba encabezada por el padre Martín Prado, misionero del Instituto Verbo Encarnado (IVE) y su párroco.
Durante la audiencia, los peregrinos hablaron de la situación en su país y cantaron algunas canciones de su tierra. Al final de este encuentro, el Papa les dio su bendición.
31.07.19




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